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“Varón de Dolores”:


                          La Flagelación de Jesús





                    Contemplando la Imagen
            del Santísimo Cristo de Flagelación
            debemos meditar el sufrimiento
            que padeció por nuestra salvación
            y darle gracias por su infinito amor
            a la humanidad que lo llevo a pade-
            cer tan cruel suplicio.

                    En un artículo publicado
            hace más de dos décadas, el Padre
            Constancio Cabezón, franciscano y
            cardiólogo, nos ayuda a compren-
            der el carácter especial de la flagela-
            ción de Jesús por su crueldad y por
            el sufrimiento padecido.

                    Es verdad que los evange-
            listas Mateo y Marcos se limitan a
            constatar el hecho: "Y habiendo he-
            cho  flagelar  a  Jesús,  Pilato  lo  entregó
            para que lo crucificaran". Lucas es más                     Foto: Natalio Ruiz
            explícito, y, al explicar los esfuerzos de Pilato para salvar   latigazos no era 39, como estipulaba la ley hebrea,
            a Jesús, nos cita una frase del Procurador: "Le castigaré y   sino indefinido (estudios sobre la Sábana Santa han
            luego le soltaré". Por su parte, el evangelista Juan nos   detectado huellas de más de 600 azotes), la fuerza
            dice que Jesús fue flagelado durante los juicios de   de los latigazos y las bolas del mismo arrancaban
            Pilato. Ya tenemos el cuándo.                      a tiras la piel, el castigo impuesto por Pilato pone
                                                               al Divino Reo al borde mismo de la muerte. Luego
                    Veamos ahora el porqué: Pilato juzga que   manda presentarlo al pueblo en ese estado lastimoso
            la primera acusación hecha a Jesús ("Se ha hecho Hijo   y  como había dicho el Profeta Isaías “no tenía aspecto
            de Dios y según nuestra ley debe morir") no caía bajo la   humano“.
            ley romana. Por eso consideró a Jesús inocente: "No
            encuentro en él causa alguna de condenación". Pero los    Conocemos el resto de la historia: aun vién-
            judíos hacen una segunda acusación: había permiti-  dolo así, el pueblo pidió que lo crucificaran, y Pi-
            do ser aclamado Hijo de David que, según ellos, iba   lato se lavó las manos. Inenarrable fue, pues, el su-
            a ser su rey. Quería hacerse rey y esto iba contra el   frimiento del Redentor y, ante tan terrible cuadro,
            Emperador.                                         las lágrimas no pueden sino fluir incontenibles por
                                                               nuestro rostro al contemplar la imagen del Santísi-
                    Pilato tiene obligación de atender esta acu-  mo Cristo de la Flagelación.
            sación. Por eso pregunta a Jesús sobre su realeza y,
            no sacando nada en claro, lo considera de nuevo ino-      Que al acompañarlo en la noche del Miérco-
            cente. Y trata de endosar el “problema” a Herodes,   les Santo por la calles y plazas de Cartagena eleve-
            que, tras no hallar tampoco en Jesús culpa alguna,   mos una oración de acción de gracias por su entre-
            se lo devuelve a Pilato. Éste decide entonces dar a   ga por nuestra salvación y le pedimos también por   9
            Jesús un sustitutivo de la pena capital, para acallar   tantos  hombres  y  mujeres  que  son  hoy  flagelados
            al pueblo: la flagelación.                         en nuestra sociedad por la injusticia, la mentira y el
                                                               egoísmos de la humanidad.
                    Jesús es flagelado como nos dice en su ar-
            tículo el médico y Padre Franciscano mediante el          Que el Santísimo Cristo de la Flagelación
            terrible “flagrum”, un instrumento devastador, que   nos colme a todos de bendiciones.
            se componía de un mango corto de madera, al que
            estaban fijadas tres correas de cuero de unos 50 cm.,                    Fernando Gutiérrez Reche
            que terminaban en dos bolas de plomo alargadas o               Hermano de Honor de la Agrupación
            en astrágalos de carnero. Toda vez que el número de                             y Capellán Marrajo
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